La Autoevaluación de tecnoestrés: estudio de caso en estudiantes de Ingeniería en Gestión Empresarial
Self-assessment of technostress: case study in Business Management Engineering students
Dra. Yessica García-Hernández
Tecnológico Nacional de México, Campus Oriente del Estado de Hidalgo, México
ygarcia@itesa.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-4482-7275
Dra. María de Lourdes Amador-Martínez
Tecnológico Nacional de México, Campus Oriente del Estado de Hidalgo, México
lamador@itesa.edu.mx
https://orcid.org/0000-0001-8963-6264
Mtra. Aline Aurora De Lucio-Islas
Tecnológico Nacional de México, Campus Oriente del Estado de Hidalgo, México
adelucio@itesa.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-4865-7445
Mtra. María Dolores Martínez-García
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México
maria_martinez1078@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-3606-8010
Fecha de Recepción: 14 de Septiembre de 2024
Fecha de Aceptación: 26 de Noviembre de 2024
Fecha de Publicación: 31 de Marzo de 2025
Financiamiento:
Se financió con recursos propios.
Conflictos de interés:
Las autoras declaran que no existe ningún tipo de conflicto de interés, incluyendo aspectos económicos, institucionales, laborales o personales.
Correspondencia:
Nombres y Apellidos: Dra. Yessica García-Hernández
Correo electrónico: ygarcia@itesa.edu.mx
Agradecimientos: Las autoras agradecen el apoyo brindado por las autoridades del Tecnológico Nacional de México, el proyecto se desarrolló como parte del 2º. Verano Nacional de Investigación en Ciencia y Tecnología del TecNM 2023, con la participación de los estudiantes del Instituto Tecnológico Superior del Oriente del Estado de Hidalgo: Mariana Flores Luna, Itzayana Olvera Ávila y José Eduardo Najera Contreras.
Resumen
La sociedad se enfrenta a la globalización y la transformación digital, el sector educativo no es la excepción e implementa la tecnología en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El objetivo es determinar el nivel de autoevaluación del tecnoestrés del estudiantado de Ingeniería en Gestión Empresarial mediante la Teoría del ajuste persona-entorno, con la finalidad de identificar el factor que más se relaciona. El estudio de caso es empírico, cuantitativo, transversal, descriptivo y correlacional, se aplicó la encuesta a una muestra de 149 estudiantes. Los resultados indican que el desajuste de habilidades respecto a las demandas de la institución es lo que genera mayor tecnoestrés. 46.98% se ubica en nivel moderado, 26.85% en bajo, 4.03% en muy bajo, 19.46% en alto y 2.68% muy alto. La correlación de Pearson permite aceptar la hipótesis de existencia de una relación fuerte y positiva entre el uso inapropiado de los recursos tecnológicos y el tecnoestrés.
Palabras clave: Tecnoestrés. estudiantes. ingeniería. teoría del ajuste entorno-persona. tecnología.
Abstract
Society is facing globalization and digital transformation, the educational sector is no exception and implements technology in the teaching-learning process. The objective is to determine the level of self-evaluation of technostress of the students of Business Management Engineering through the Person-Environment Adjustment Theory, in order to identify the most related factor. The case study is empirical, quantitative, cross-sectional, descriptive and correlational, the survey was applied to a sample of 149 students. The results indicate that the mismatch of skills with respect to the demands of the institution is what generates the greatest technostress. 46.98% are at moderate level, 26.85% at low, 4.03% at very low, 19.46% at high and 2.68% at very high. Pearson's correlation allows us to accept the hypothesis of the existence of a strong and positive relationship between the inappropriate use of technological resources and technostress.
Keywords: Technostress. students. engineering. environment-person fit theory. technology.
Introducción
Ante los cambios generados a causa de la pandemia de Covid-19 y los procesos de transformación digital en los que se encuentra inmersa la sociedad, la educación superior se ha enfrentado a diferentes retos, entre los que se destaca el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Lo anterior busca formar perfiles profesionales competitivos, que cuenten con las habilidades digitales que demanda el sector productivo.
En este contexto, los espacios educativos no son la excepción. Es responsabilidad de las Instituciones de Educación Superior (IES) brindar servicios educativos que garanticen una formación completa para enfrentar los retos de la economía digital.[1] Es claro que la tecnología ha propiciado el acceso a recursos educativos y ha fortalecido el alcance en algunas modalidades de aprendizaje; sin embargo, cuando se utiliza de manera inapropiada o excesiva, puede generar efectos negativos. En muchas ocasiones, el hecho de que un estudiante esté expuesto al uso de dispositivos puede generar distracción y repercutir en el aprendizaje.[2]
Por otra parte, la presencia de estos cambios disruptivos ha permitido identificar la existencia de una brecha en las habilidades tecnológicas del estudiantado, así como desigualdades respecto a los recursos. En algunos casos, los estudiantes no cuentan con computadora o dispositivos móviles, el acceso a internet es limitado o el uso excesivo de la tecnología resulta nocivo. Esto ha ocasionado que el estudiantado se enfrente a situaciones en las cuales percibe que las demandas respecto al uso de la tecnología superan sus recursos y capacidades, presentando problemas como el tecnoestrés, causado por la incapacidad de responder de forma saludable a dichas demandas.[3]
En ese sentido, la Institución de Educación Superior Tecnológica del presente estudio de caso ha implementado diversas estrategias de aplicación de TIC, como el uso de dispositivos móviles y aplicaciones para el aprendizaje, simuladores de negocios y cursos abiertos y masivos en línea, los cuales pueden incidir de forma positiva en la motivación y el rendimiento académico.[4] Sin embargo, actualmente no se ha realizado una evaluación del nivel de tecnoestrés en el estudiantado.
La importancia de estudiar el tecnoestrés radica en que es un tema poco abordado, especialmente en estudiantes de nivel superior que actualmente están expuestos a un mayor uso de la tecnología, como ocurre en la institución objeto de este estudio. Esto es fundamental, debido a que un manejo inadecuado de la tecnología genera efectos negativos que afectan a nivel personal en aspectos fisiológicos o psicosociales, a nivel profesional como estudiante y, en el futuro, en el ámbito laboral como colaborador. Así, se busca promover un uso equilibrado de la tecnología en las actividades académicas.[5]
Por lo tanto, el tema es de interés porque genera información sobre el diagnóstico de autoevaluación del nivel de tecnoestrés en estudiantes de Ingeniería en Gestión Empresarial de una Institución de Educación Superior Tecnológica ubicada en el estado de Hidalgo. Esto permite que el personal directivo cuente con información para diseñar estrategias de mejora e identificar el factor que causa mayor estrés a causa de la tecnología, de modo que se puedan diseñar estrategias de intervención oportunas y efectivas.[6]
Asimismo, resulta fundamental que, ante las demandas institucionales, el estudiantado se adapte a los cambios en los procesos de enseñanza-aprendizaje y desarrolle habilidades de autorregulación y administración del tiempo que le permitan responder de manera efectiva ante los desafíos y cambios del entorno.[7] Es así como surge la pregunta: ¿cuál es el nivel de tecnoestrés del estudiantado y qué factor tiene mayor correlación?
El objetivo es determinar el nivel de autoevaluación del tecnoestrés del estudiantado de Ingeniería en Gestión Empresarial mediante la Teoría del ajuste persona-entorno, con la finalidad de identificar el factor que más relación presenta. El trabajo se estructura con esta introducción, seguida de la revisión de la literatura, el método, los resultados, la discusión y las conclusiones.
1.1 Tecnoestrés
Ante los cambios generados en la sociedad, la tecnología ha impactado en el desarrollo de las actividades, y la educación no es la excepción. En años recientes, se ha identificado un riesgo psicosocial denominado estrés tecnológico o tecnoestrés, el cual es causado por la exposición prolongada al uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), como navegar por internet, el uso de ordenadores, dispositivos móviles y la educación virtual.[8]
Es claro que la competitividad de las instituciones educativas se reflejará en su capacidad de adaptación a los cambios y la asimilación de tecnologías que les permitan mejorar sus resultados.[9] De acuerdo con Arredondo y Caldera, el tecnoestrés se genera como consecuencia de la falta de competencias tecnológicas para usar la tecnología; es decir, cuando las demandas o exigencias son superiores a los recursos disponibles para responder.[10]
En la actualidad, el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de la tecnología es cada día más importante en la educación superior. Los estudiantes disfrutan de las ventajas de la tecnología, pero también pueden experimentar tecnoestrés debido a las demandas y expectativas de su uso en las actividades académicas.[11] Al respecto, Brod conceptualiza el tecnoestrés como una enfermedad de adaptación generada por la incapacidad de tratar con las nuevas tecnologías informáticas de forma saludable.[12] Por su parte, Salanova define el tecnoestrés como un estado psicológico negativo asociado con el uso de las TIC o la amenaza de su uso en el futuro, que emerge por la percepción de un desajuste entre las demandas y los recursos relacionados con la tecnología, lo cual conlleva un alto nivel de activación psicofisiológica desagradable y el desarrollo de actitudes negativas hacia las TIC.[13]
En ese sentido, Wang, Tan y Li establecen que el aprendizaje del estudiantado mejora gracias a la tecnología, lo que se refleja en grandes beneficios; sin embargo, las crecientes demandas respecto a su uso pueden contribuir a generar estrés tecnológico.[14] Shu, Tu y Wang señalan que, aunque la tecnología proporciona múltiples beneficios, también existe la posibilidad de que los usuarios generen emociones negativas durante su interacción con estas herramientas.[15]
Ante la posible demanda tecnológica en las actividades académicas, el estudiantado busca procesos de aprendizaje más rápidos y prolongados. Un manejo inadecuado del tecnoestrés puede desencadenar consecuencias negativas que afectan física y psicológicamente al estudiantado, generando frustración, ansiedad, fatiga y agotamiento.[16] Es evidente que la tecnología se usa cada día más para automatizar procesos académicos y mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje.[17] Según Lin y Yu, derivado de la pandemia de COVID-19, que implicó un cambio en el uso de la tecnología para el proceso educativo, se ha incrementado el interés en el estudio del tecnoestrés, centrándose en los predictores que afectan el proceso de aprendizaje y los resultados del desempeño académico.[18]
Una teoría que aborda el estudio del tecnoestrés se sustenta en la premisa de que este surge del desajuste entre dos elementos: la persona y el entorno. La perspectiva del desajuste desde un enfoque multidimensional considera que los seres humanos se ven inhibidos por diversos factores; así, el tecnoestrés emerge a partir del desajuste entre el estudiante y las múltiples dimensiones de su entorno.[19] La medición del tecnoestrés en adaptación al español, sustentada en la teoría del ajuste persona-entorno (P-E), parte del supuesto de que este se genera por el desajuste en tres áreas que interactúan: inadaptación persona-organización (P-O), inadaptación persona-tecnología (P-T) e inadaptación de las personas entre sí al momento de usar la tecnología (P-P). En los dos primeros factores se considera la perspectiva de las habilidades y los recursos, como se muestra en la Figura 1.[20]
Figura 1
Modelo de tecnoestrés
Lo anterior permite establecer que, con la Teoría del ajuste persona-entorno, se asume que el tecnoestrés no solo se genera a causa de la persona, sino de la interacción entre persona y entorno. Cuando no existe equilibrio, se produce tensión, generando estrés tecnológico; es decir, cuando hay una mayor exigencia de competencias digitales respecto a las competencias digitales disponibles para llevar a cabo las actividades académicas.[21] A partir de esta teoría, para el presente estudio se considera el tecnoestrés como “una respuesta física y emocional que puede experimentarse al utilizar las TIC, donde, dependiendo de los recursos disponibles a nivel individual, organizacional y ambiental, pueden observarse consecuencias positivas o negativas para las personas”.[22]
Por lo tanto, es fundamental que se presente un ajuste entre los recursos y capacidades del estudiantado y las variables del entorno, lo cual fortalecerá la disminución del tecnoestrés y mejoras en el desempeño.[23] Así, se establece que el aprendizaje potenciado por la tecnología desempeña un papel cada vez más importante en la enseñanza superior. Los estudiantes universitarios disfrutan de ventajas sin precedentes, al tiempo que probablemente experimentan tecnoestrés debido al aumento de los requisitos y a las diferentes expectativas académicas del aprendizaje potenciado por la tecnología.
Determinar el nivel de autoevaluación del tecnoestrés del estudiantado de Ingeniería en Gestión Empresarial mediante la Teoría del ajuste persona-entorno, con la finalidad de identificar el factor que más relación presenta.
La investigación se realizó mediante la estrategia metodológica de estudio de caso, considerando una Institución de Educación Superior Tecnológica ubicada en el estado de Hidalgo; por lo tanto, también se define como una investigación empírica. El enfoque de investigación es de tipo cuantitativo, de corte transversal, con alcance descriptivo y correlacional.
Para el presente estudio se consideró al alumnado del programa educativo de Ingeniería en Gestión Empresarial inscrito durante el semestre enero-junio de 2023, que se integró por 241 estudiantes. Se aplicó la fórmula para muestras finitas, con un nivel de confianza del 95 %, lo que indica una muestra de 149 estudiantes. El método de recolección de datos empleado fue la encuesta, considerando la adaptación al español del instrumento de tecnoestrés.[24] El instrumento se integró por dos apartados: el primero incluye variables sociodemográficas como género, edad, semestre y turno; el segundo apartado incluye 22 ítems, que se miden con una escala de Likert con la siguiente valoración:
Los ítems del instrumento se agrupan en cinco dimensiones, que se presentan en la Tabla 1.
Tabla 1
Dimensiones del tecnoestrés
Dimensión | Número de ítems | Ponderación mínima | Ponderación máxima | |
1. Desajuste de las habilidades de los estudiantes con relación a las demandas de la institución (ADO: Abilities-Demands-Institution misfit). | 5 | 5 | 25
| |
2. Falta de recursos por parte de la institución para satisfacer las necesidades de los estudiantes (NSO: Needs-Supplies-Institution misfit). | 4 | 4 | 20
| |
| 4 | 4 | 20
| |
| 5 | 5 | 25
| |
| 4 | 4 | 20
| |
Tecnoestrés | 22 | 22 | 110 |
Fuente: Elaboración propia.
A partir de lo anterior, se llevó a cabo el análisis de confiabilidad del instrumento, para lo cual se calculó el alfa de Cronbach, obteniendo un resultado de 0.968. De igual forma, se propone una clasificación de los niveles de tecnoestrés, presentada en la Figura 2.
Figura 2
Escala de medición de los niveles de tecnoestrés
Fuente: Elaboración propia.
La recopilación de datos se realizó de forma electrónica mediante Google Forms durante el mes de junio de 2023. El enlace se compartió mediante correo electrónico y WhatsApp. Una vez recopiladas las respuestas que representan el muestreo, se descargaron en Excel para realizar el proceso de curación de datos y exportar a SPSS (Statistical Package for the Social Sciences), versión 26. Posteriormente, se procedió a realizar el análisis de frecuencias, la estadística descriptiva y la identificación de los niveles de tecnoestrés. Para contrastar la hipótesis de investigación, se consideró la correlación de Pearson para identificar la dimensión que presenta mayor relación.
En la Tabla 2 se presentan los resultados de las variables sociodemográficas del presente estudio. Se identifica que la mayor participación es del género femenino, con un 55.03 %. En cuanto a la edad, predomina el estudiantado de 18 a 19 años, representando el 36.24 %. Respecto al semestre que cursan, la mayoría de los estudiantes indicó estar inscrito en segundo semestre, con un 30.87 %, mientras que el turno en el que la mayoría manifiesta estar inscrito es el matutino, con un 52.35 %.
Tabla 2
Variables sociodemográficas
Variable | Descripción | Frecuencia | Porcentaje |
Género | Masculino | 58 | 38.93% |
Femenino | 82 | 55.03% | |
Prefiero no indicar | 9 | 6.04% | |
Total | 149 | 100% | |
Edad | Menos de 18 años | 14 | 9.40% |
18 - 19 años | 54 | 36.24% | |
20-21 años | 40 | 26.85% | |
22-23 años | 32 | 21.48% | |
Más de 23 años | 9 | 6.04% | |
Total | 149 | 100.00% | |
Semestre | Segundo | 46 | 30.87% |
Cuarto | 35 | 23.49% | |
Sexto | 31 | 20.81% | |
Octavo | 29 | 19.46% | |
Otro | 8 | 5.37% | |
Total | 149 | 100.00% | |
Turno | Matutino | 78 | 52.35% |
Vespertino | 52 | 34.90% | |
Mixto | 19 | 12.75% | |
Total | 149 | 100.00% |
Fuente: Elaboración propia.
A continuación, en la Tabla 3 y la Figura 3 se presentan los resultados de la estadística descriptiva de las dimensiones correspondientes al tecnoestrés. Por el número de ítems de cada dimensión del instrumento, la puntuación máxima para el desajuste de las habilidades con relación a las demandas de la institución (ADO) y el uso inapropiado de los recursos tecnológicos (NST) es de 25 puntos, mientras que la falta de recursos para satisfacer las necesidades de los estudiantes (NSO), el desajuste del estudiante con la tecnología (ADT) y la inadaptación entre las personas respecto al uso de la tecnología (PPF) reflejan una puntuación máxima de 20 puntos. Los resultados indican que la media que refleja mayor ponderación respecto a los efectos del tecnoestrés es el desajuste de las habilidades del estudiantado con relación a las demandas de la institución (ADO = 12.3154), seguido del uso inapropiado de los recursos tecnológicos (NST = 12.2349), la inadaptación entre las personas respecto al uso de la tecnología (PPF = 10.0604), la falta de recursos para satisfacer las necesidades de los estudiantes (NSO = 9.9597) y, finalmente, el desajuste del estudiante con la tecnología (ADT = 9.8591).
Tabla 3
Estadística descriptiva
Dimensión | N | Mínimo | Máximo | Media | Desv. Desviación |
Desajuste de las habilidades con relación a las demandas de la organización (ADO) | 149 | 5.0000 | 25.0000 | 12.3154 | 4.51437 |
Falta de recursos para satisfacer las habilidades de los individuos (NSO) | 149 | 4.0000 | 20.0000 | 9.9597 | 3.73059 |
Desajuste del estudiante con la tecnología (ADT) | 149 | 4.0000 | 20.0000 | 9.8591 | 3.68712 |
Uso inapropiado de recursos tecnológicos (NST) | 149 | 5.0000 | 25.0000 | 12.2349 | 4.47876 |
Inadaptación entre las personas respecto al uso de la tecnología (PPF) | 149 | 4.0000 | 20.0000 | 10.0604 | 3.51681 |
Fuente: elaboración propia
Figura 3
Puntuaciones medias de los niveles de tecnoestrés
Fuente: Elaboración propia.
Por otra parte, en la Figura 4 se presentan los resultados de la autoevaluación del nivel de tecnoestrés de los estudiantes encuestados. Se observa que, respecto al desajuste de las habilidades con relación a las demandas de la organización (ADO), el 19.46 % presenta un nivel alto y el 2.68 % un nivel muy alto, mientras que en la falta de recursos para satisfacer las necesidades de los estudiantes (NSO), el 22.15 % presenta un nivel alto y el 2.01 % un nivel muy alto. En cuanto al desajuste del estudiante con la tecnología (ADT), el 21.48 % manifiesta un nivel alto y el 2.01 % un nivel muy alto; para el uso inapropiado de recursos tecnológicos (NST), se refleja una disminución, pues solo el 16.78 % presenta un nivel alto y el 2.68 % un nivel muy alto. Finalmente, en la dimensión de inadaptación entre las personas respecto al uso de la tecnología (PPF), el 17.45 % manifiesta un nivel alto y el 1.34 % un nivel muy alto. Como se puede observar, en las tres primeras dimensiones, el porcentaje de estudiantes con nivel de tecnoestrés alto y muy alto es superior al 21 %, mientras que en las dos últimas dimensiones supera el 18 % en los niveles alto y muy alto. De manera general, se observa que en las dimensiones de desajuste de las habilidades con las demandas de la institución (ADO) y desajuste del estudiante con la tecnología (ADT), el mayor porcentaje de estudiantes percibe que es un factor con nivel bajo, mientras que en la falta de recursos para satisfacer las necesidades de los estudiantes (NSO), el uso inapropiado de los recursos tecnológicos (NST) y la inadaptación entre las personas respecto al uso de la tecnología (PPF), la mayoría de los estudiantes se ubican en el nivel moderado.
Figura 4
Escala de medición de los niveles de tecnoestrés
Fuente: Elaboración propia.
En la Tabla 4 se presentan los resultados del nivel de tecnoestrés general. Se concluye que el 46.98 % de los estudiantes se ubica en un nivel moderado de tecnoestrés, el 26.85 % en un nivel bajo y el 4.03 % en un nivel muy bajo; asimismo, se observa que el 19.46 % presenta un nivel alto y el 2.68 % un nivel muy alto. En la Figura 5 se presenta el gráfico de agrupación en clúster, que permite visualizar la agrupación de los casos analizados según el nivel de tecnoestrés. Se observa la integración en cinco grupos: el grupo más grande es el de nivel moderado, seguido del nivel bajo; en tercer lugar, el nivel alto de tecnoestrés, seguido del nivel muy bajo y, finalmente, el grupo más pequeño, con nivel muy alto.
Tabla 4
Autoevaluación de los niveles de tecnoestrés
Nivel de tecnoestrés | Número de casos | Porcentaje |
Muy alto | 4 | 2.68% |
Alto | 29 | 19.46% |
Moderado | 70 | 46.98% |
Bajo | 40 | 26.85% |
Muy bajo | 6 | 4.03% |
Total | 149 | 100.00% |
Fuente: Elaboración propia.
Figura 5
Clúster de los niveles de tecnoestrés
Fuente: Elaboración propia.
A continuación, se presenta la hipótesis correlacional:
H1: Existe una correlación positiva entre las cinco dimensiones de la Teoría del ajuste persona-entorno y el tecnoestrés.
Por último, en la Tabla 5 se presenta la matriz de correlación de Pearson, con la finalidad de identificar el tipo de correlación que existe entre las cinco dimensiones de la Teoría del ajuste persona-entorno y el tecnoestrés. Para comprobar el planteamiento, se aplicó una correlación de Pearson con cada una de las cinco dimensiones que integran el instrumento. Los resultados muestran que la dimensión que tiene la correlación más fuerte y positiva, con un valor de 0.919** y significativa al 0.000, es el uso inapropiado de los recursos tecnológicos (NST), lo que implica que es la dimensión que más efecto tiene sobre el tecnoestrés de los estudiantes encuestados; es decir, a medida que aumenta el uso inapropiado de los recursos tecnológicos, aumenta el tecnoestrés. La segunda relación más fuerte es con la dimensión desajuste del estudiante con la tecnología (ADT), referente a la percepción de falta de habilidades para el manejo de tecnologías, con un valor de 0.918** y significativa al 0.000. En tercer lugar, se ubica la inadaptación entre las personas respecto al uso de la tecnología (PPF), o bien la percepción de la falta de apoyo del estudiantado que forma parte del grupo de estudiantes para fortalecer el uso de la tecnología, con un valor de 0.903** y significativa al 0.000. De forma similar, la variable de falta de recursos por parte de la institución para satisfacer las necesidades de los estudiantes con recursos tecnológicos refleja un valor de 0.901** y significativa al 0.000. Finalmente, con un valor de 0.867** y significativa al 0.000, que también representa una relación positiva y fuerte, se ubica el desajuste de las habilidades con relación a las demandas de la organización (ADO), la cual se refiere a los requerimientos generales de la institución para el uso de la tecnología por parte del estudiantado.
Tabla 5
Correlación de las dimensiones del tecnoestrés
Dimensión | ADO | NSO | ADT | NST | PPF | TECNOESTRÉS | |
ADO | Correlación de Pearson | 1 | |||||
Sig. (bilateral) | |||||||
N | 149 | ||||||
NSO | Correlación de Pearson | .721** | 1 | ||||
Sig. (bilateral) | 0.000 | ||||||
N | 149 | 149 | |||||
ADT | Correlación de Pearson | .739** | .779** | 1 | |||
Sig. (bilateral) | 0.000 | 0.000 | |||||
N | 149 | 149 | 149 | ||||
NST | Correlación de Pearson | .723** | .805** | .796** | 1 | ||
Sig. (bilateral) | 0.000 | 0.000 | 0.000 | ||||
N | 149 | 149 | 149 | 149 | |||
PPF | Correlación de Pearson | .684** | .772** | .852** | .802** | 1 | |
Sig. (bilateral) | 0.000 | 0.000 | 0.000 | 0.000 | |||
N | 149 | 149 | 149 | 149 | 149 | ||
TECNOESTRÉS | Correlación de Pearson | .867** | .901** | .918** | .919** | .903** | 1 |
Sig. (bilateral) | 0.000 | 0.000 | 0.000 | 0.000 | 0.000 | ||
N | 149 | 149 | 149 | 149 | 149 | 149 | |
**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral). |
Nota: **. La correlación es significativa en el nivel 0.01 (bilateral).
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados indican que la mayoría de los encuestados presenta un nivel moderado de tecnoestrés. Estos resultados son similares a las conclusiones presentadas por Asensio-Martínez, quien realizó una investigación sobre tecnoestrés en estudiantes españoles y concluye que la mayoría de los participantes no presenta niveles altos de tecnoestrés.[25] También se asemejan a los obtenidos por Huanacuni, quien, en una investigación realizada con estudiantes universitarios de enfermería, concluye que la mayoría presenta un nivel medio-alto de tecnoestrés, por lo cual resulta importante establecer medidas preventivas para evitar manifestaciones negativas en el futuro.[26]
Asimismo, se concuerda con los resultados presentados por Moreno, Hernández y Castañeda, que concluyen en su investigación que los estudiantes universitarios presentan un nivel de estrés medio. De igual forma, sugieren que se realicen estudios similares en la comunidad educativa de nivel superior para identificar áreas de oportunidad que promuevan un uso efectivo y sano de la tecnología como herramienta de apoyo en el proceso de enseñanza-aprendizaje.[27] De manera similar, Torales et al. realizaron una investigación con estudiantes universitarios paraguayos. El principal resultado indica una mayor participación de mujeres; asimismo, se detectó un nivel bajo y moderado de tecnoestrés, mientras que un porcentaje superior al 5 % presentó problemas graves, lo cual difiere del presente estudio.[28]
Por lo tanto, los resultados permiten tener un primer acercamiento al diagnóstico de tecnoestrés en una Institución de Educación Superior Tecnológica en el estado de Hidalgo, para identificar los niveles, lo cual resulta fundamental para establecer acciones que promuevan el bienestar estudiantil y contrarresten los efectos negativos asociados al uso de la tecnología, como ansiedad, agotamiento, falta de motivación y satisfacción.[29]
En cuanto a las puntuaciones medias de las cinco dimensiones que integran el tecnoestrés, los resultados indican que el factor que genera más tecnoestrés en el estudiantado es el desajuste de habilidades que tiene el estudiantado con relación a las demandas de la institución (ADO). Es decir, perciben que en algunas situaciones se parte del supuesto de que dominan ciertas tecnologías y no es así, por lo que consideran que con sus habilidades actuales no es posible implementar las indicaciones de la institución con respecto al uso de las TIC. El segundo factor que más causa tecnoestrés es el uso inapropiado de los recursos tecnológicos (NST), pues los encuestados manifiestan que las diversas TIC sugeridas en su proceso de enseñanza-aprendizaje complican su proceso de toma de decisiones. Referente a la inadaptación entre las personas respecto al uso de la tecnología (PPF), los estudiantes indican que perciben que en su institución sus compañeros no son positivos con respecto al uso innovador de las TIC, lo cual incide en el tecnoestrés, debido a que el mayor porcentaje de trabajos es en equipo.
Asimismo, los resultados son similares a los presentados por Alqarni y Alosami, quienes en sus investigaciones exponen que la dimensión de dominio de la tecnología sobre la vida personal influye en los estudiantes universitarios, lo que se puede deber al rápido desarrollo relacionado con la tecnología, que interfiere en la vida privada.[30] De igual forma, es importante mencionar la aportación de Wang et al., quienes en su investigación concluyen que los detonadores de tecnoestrés identificados en estudiantes chinos no se relacionan con aspectos técnicos, sino que son causa de habilidades insuficientes para adaptarse a los cambios tecnológicos; asimismo, manifiestan la falta de diseños pedagógicos con respecto a la integración de la tecnología en el aula.[31] Por su parte, Zhao, Li y Bandyopadhyay señalan que, para que disminuyan los niveles de tecnoestrés, es importante trabajar en los recursos de afrontamiento y organizacionales, los cuales inciden positivamente en el tecnoestrés y el rendimiento académico.[32]
Conclusiones
Es indudable que la incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación en la educación superior ha traído beneficios importantes al estudiantado. Por lo tanto, es responsabilidad de las autoridades educativas identificar los efectos negativos que estas pueden causar, para establecer acciones que permitan mitigar las repercusiones negativas y promover el bienestar y la salud estudiantil, pues, ante los procesos de transformación digital, el tecnoestrés o estrés tecnológico constituye una temática actual y de interés.
Con la presente investigación se contribuye a generar información sobre la evaluación e identificación de los niveles de tecnoestrés en estudiantes de educación superior tecnológica de Ingeniería en Gestión Empresarial, que en su mayoría se encuentra en el nivel moderado. También se identifica que, como resultado de la autoevaluación de las cinco dimensiones analizadas mediante la Teoría del ajuste persona-entorno, se concluye que en las dimensiones de desajuste de las habilidades con las demandas de la institución y desajuste del estudiante con la tecnología, la mayoría de los encuestados perciben que es un factor con nivel bajo, mientras que en la falta de recursos para satisfacer las necesidades de los estudiantes, el uso inapropiado de los recursos tecnológicos y la inadaptación entre las personas respecto al uso de las tecnologías, la mayoría de los estudiantes se ubican en el nivel moderado.
Por otra parte, los resultados muestran que la media que refleja mayor ponderación respecto a los efectos del tecnoestrés es el desajuste de habilidades del estudiantado con relación a las demandas de la institución, mientras que la dimensión que tiene una mayor relación de forma positiva con el tecnoestrés es el uso inapropiado de los recursos tecnológicos, y la que menos incide es el desajuste del estudiante con la tecnología.
La principal limitación del estudio es que el alcance es descriptivo y correlacional, además de que solamente se consideró una muestra de un programa educativo. Como futura línea de investigación, se propone realizar la investigación a nivel institucional y realizar un comparativo con los diferentes programas educativos, así como analizar el efecto que causa en el rendimiento académico.
Bibliografía
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Las opiniones, análisis y conclusiones del autor son de su responsabilidad y no necesariamente reflejan el pensamiento de la Revista Inclusiones. |
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[12] Craig Brod, Technostress: The human cost of the computer revolution (Reading, Mass: Addison-Wesley, 1984)
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[24] Xinghua Wang y Bo Li, “Technostress Among University Teachers in Higher Education: A Study Using Multidimensional Person-Environment Misfit Theory”, Frontiers in Psychology 10, no. 1791 (2019): 1; M. Penado et al., “Tecnoestrés objetivo en estudiantes universitarios durante la pandemia por COVID-19”, en Medios digitales y metodologías docentes: Mejorar la educación desde un abordaje integral, coord. REDINE (Madrid: Adaya Press, 2021), 256.
[25] Ángela Asensio-Martínez et al., “Factores predictores de la salud estudiantil: Tecnoestrés, estrés académico y apoyo social”, Acciones e Investigaciones Sociales, no. 45 (2024): 165.
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[27] Tomás de Jesús Moreno Zamudio, Jorge Hernández Contreras y Adriana Castañeda Barajas, “Tecnoestrés en estudiantes universitarios”, Revista de Psicología de la Universidad Autónoma del Estado de México 25, no. 11 (2022): 108.
[28] Julio Torales et al., “Technostress, anxiety, and depression among university students: A report from Paraguay”, The International Journal of Social Psychiatry 68, no. 5 (2022): 1063.
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[30] Ali Suwayid Alqarni y Ali Mutliq Alosami, “Impact of Technostress on Academic Achievement of University Saudi Students During the Corona Pandemic”, International Journal of Computer Science and Network Security 22, no. 6 (2022): 589.
[31] Xinghua Wang et al., “The Achilles Heel of Technology: How Does Technostress Affect University Students’ Wellbeing and Technology-Enhanced Learning”, International Journal of Environmental Research and Public Health 18, no. 23 (2021): 12322.
[32] Yu Zhao, Yaojie Li y Kakoli Bandyopadhyay, “The Role of Techno-Eustress in Technology-Enhanced IT Learning”, Journal of Computer Information Systems 64, no. 5 (2023): 1.